Presentarse de nuevo al examen BIR puede generar sentimientos encontrados: por un lado, ya conoces la dinámica del proceso y partes con más experiencia; por otro, la frustración de no haber alcanzado plaza en la convocatoria anterior puede pesar. Sin embargo, repetir convocatoria no significa empezar de cero, sino aprovechar lo aprendido para mejorar tu rendimiento. En este artículo veremos cómo convertir la experiencia pasada en una ventaja estratégica para lograr tu objetivo.
- Analiza con lupa tu convocatoria anterior
El primer paso es hacer una autoevaluación sincera y detallada:
- Revisa tu examen: identifica qué bloques fallaste más y si hubo asignaturas que descuidaste.
- Analiza tu tiempo: ¿te sobraron minutos? ¿te quedaste corto en la gestión del examen?
- Errores estratégicos: ¿empezaste tarde a preparar simulacros? ¿te centraste demasiado en teoría sin practicar test?
💡 Consejo: crea un informe personal con fortalezas y debilidades. Este documento será tu “mapa de ruta” para la nueva convocatoria.
- Ajusta tu planificación según tu perfil
No todos los repetidores son iguales. Existen distintos perfiles:
- Quienes se quedaron cerca de la plaza: necesitan perfeccionar detalles, no rehacer todo el temario. La clave está en afinar simulacros y repasar de forma más estratégica.
- Quienes obtuvieron un resultado medio: deben reforzar asignaturas flojas y reorganizar su plan de estudio, haciendo más simulacros y repasos activos.
- Quienes partieron de cero demasiado tarde: deben estructurar mejor su calendario, empezando antes y priorizando constancia.
🎯 La planificación debe ser personalizada, basada en los errores de la convocatoria anterior.
- Cambia la forma de estudiar (no solo el número de horas)
Uno de los mayores riesgos al repetir es hacer lo mismo que el año pasado esperando un resultado diferente.
Algunas estrategias útiles:
- Active Recall: obligarte a recordar sin mirar apuntes.
- Repetición espaciada: usar herramientas como Anki para memorizar a largo plazo.
- Repasos intercalados: mezclar asignaturas en lugar de estudiar bloques enteros de una sola vez.
- Simulacros corregidos a fondo: cada error debe transformarse en un apunte o tarjeta de memoria.
El objetivo no es estudiar más, sino estudiar mejor.
- Convierte los simulacros en tu herramienta principal
Muchos repetidores reconocen que el año anterior no dieron suficiente importancia a los simulacros. Esta vez deben ser una prioridad:
- Hazlos con regularidad: desde el inicio de la preparación, no solo en los últimos meses.
- Condiciones reales: tiempo limitado, sin interrupciones, como si fuera el día del examen.
- Análisis post-examen: más importante que la nota es entender por qué fallaste y cómo corregirlo.
- Registro de progreso: lleva un control de aciertos por asignatura y observa tu evolución.
Los simulacros son el mejor predictor de tu resultado final.
- Mantén la motivación y gestiona la presión extra
El aspecto emocional es clave. Repetir convocatoria puede generar más presión (“esta vez tiene que salir bien”), lo que en ocasiones juega en contra.
Algunas estrategias para mantener la motivación:
- Recuerda tu progreso: no partes de cero, partes con experiencia.
- Apóyate en compañeros: compartir dudas y logros con otros opositores que repiten ayuda a normalizar la situación.
- Divide objetivos: céntrate en metas mensuales o semanales, no solo en el resultado final.
- Integra hábitos de autocuidado: ejercicio ligero, descanso suficiente y pequeños espacios de ocio mejoran el rendimiento global.
- Aprende a gestionar el día del examen
Haber vivido la experiencia del examen BIR ya te da una ventaja: sabes cómo es el ambiente, la duración y el nivel de tensión. Úsalo a tu favor:
- Estrategia de preguntas: comienza por aquellas que te resulten más fáciles para ganar confianza.
- Control del tiempo: evita dedicar demasiado a una sola pregunta; marca las dudosas y vuelve al final.
- Plan anti-ansiedad: técnicas de respiración o visualización antes y durante el examen ayudan a mantener la calma.
- Transforma la experiencia en confianza
Repetir convocatoria no debe verse como un fracaso, sino como una segunda oportunidad más estratégica. Has aprendido lecciones que los opositores primerizos aún desconocen: cómo es el temario real, qué exige el examen y qué errores evitar. Esa experiencia es tu mayor fortaleza.
Conclusión
Repetir el BIR no significa empezar desde cero, sino comenzar desde un nivel más alto gracias a la experiencia previa. Si analizas tus errores, ajustas tu plan de estudio, priorizas los simulacros y gestionas mejor la parte emocional, estarás mucho más cerca de tu plaza.
En definitiva: la primera convocatoria fue tu entrenamiento; la segunda puede ser la definitiva.
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